Los tambores de guerra vuelven a sonar. Desde las estepas de Durotar hasta las tierras heladas de Northrend, el nombre de la Horda vuelve a recorrer Azeroth.
Una vez, Grommash Grito Infernal liberó a los orcos de la maldición de Mannoroth con su propia hacha. Thrall unió a los clanes bajo un mismo estandarte. Varok Colmillosauro se mantuvo firme cuando otros habrían caído. Y junto a ellos, incontables guerreros lucharon, sangraron y murieron por la Horda.
Ahora, sus historias forman parte del pasado. Es nuestro turno de escribir la siguiente.
La guerra que se avecina exigirá algo más que héroes individuales. Necesitaremos tanques que aguanten la línea, sanadores que mantengan a sus hermanos en pie y guerreros capaces de desatar el caos sobre nuestros enemigos.
Ha llegado el momento de reunir nuestras fuerzas. Elige el rol que estás dispuesto a asumir y las clases con las que puedes combatir.
Porque cuando suene el cuerno de guerra, no habrá lugar para dudas. La Horda debe estar preparada.
Para poder asumir cualquier rol, necesitamos un compromiso mínimo con el grupo.
Debes contar con al menos 5 horas de disponibilidad, repartidas en 3 días distintos de lunes a viernes, dentro del horario de 21:00 a 23:30.
Máximo 2 horas por día computables para alcanzar esas 5 horas.
¿No cumples este requisito? No pasa nada. Podrás formar parte de la Horda como DPS.
Necesitamos saber con quién contamos en primera línea, quién estará detrás manteniendo al grupo con vida y quién estará preparado para descargar toda su furia sobre nuestros enemigos.
Nombre, horas, rol y hasta tres clases.
Cuando llegue la hora, cumple tu juramento.
{{ boardSubtitle }} Cada persona cuenta por su rol; las clases secundarias son reserva.
{{ rosterSubtitle }}
Seis leyes. Quien las rompa lucha solo.
Ante la Horda, doy mi palabra.
Mis horas quedan marcadas.
Mi rol queda elegido.
Mis armas, preparadas.
Cuando llegue la hora de la batalla, cumpliré con mi juramento y no abandonaré a mis hermanos.
Por la Horda. Por la victoria.
Lok'tar ogar.